En la actualidad el quehacer docente tiene una transformación en todo lo que concierne a su función educativa, puesto que debe responder a una serie de cambios tanto políticos, administrativos, institucionales como sociales, que declina su figura ante una sociedad que cada vez presenta situaciones más complejas como la delincuencia, la inseguridad, el desempleo, la economía y sobre todo la desintegración familiar, todas ellas, situaciones que afectan la integridad social y como consecuencia la conciencia inmadura de los niños, adolescentes y jóvenes, haciéndolos partícipes del conformismo y desinterés por trascender en cualquier ámbito productivo de su propia vida.
Los que nos dedicamos a la docencia, tenemos una enorme tarea que hoy, no tan solo consiste en enseñar contenidos de una asignatura, sino también en estimular la reflexión para aprender y procurar que los alumnos diseñen y desarrollen un proyecto de vida; la tarea no es nada sencilla, hay aspectos en contra como la constante evolución de la sociedad y la problemática que enfrenta nuestro país, lo cual nos obliga a actuar de manera responsable.
Por tal motivo los compañeros que formamos parte del cuarto semestre tomamos la decisión de prepararnos y específicamente, conocer lo que envuelve la función docente para responder de manera óptima a los requerimientos del sistema educativo, reconocer las fortalezas para acrecentarlas, así como las debilidades que son precisamente el motivo que deseamos transformar; por ello la importancia de estudiar la Maestría en Educación con Intervención en la Práctica Educativa. Para lo cual, en esta revista presentamos artículos y monografías que expresan las vivencias, los aprendizajes adquiridos y que aún sin concluir este posgrado, ya son significativos, favorecedores y estamos seguros, serán de trascendencia no solamente para el ámbito educativo, sino también en el aspecto humano.
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